Pasaron 1428 días de aquel viernes 30 de junio de 2006 y ese penal que Jens Lehman le atajaba a Esteban Cambiasso (ayudado por un famoso papel que no sólo le dio éxitos deportivos sino que además pudo hacer dinero). Con ese débil zurdazo que no logró tomar contacto con la red se rompía, una vez más, la ilusión de un pueblo que tuvo que archivar el “volveremos volveremos, volveremos otra vez“ para una nueva ocasión.
En ese instante, uno no hace más que pensar en lo mucho que falta para el próximo Mundial, sacar cuentas de cómo y donde lo va a vivir, calcular si con ahorro podrá estar presente y dejar en segundo plano que será de su vida laboral, romántica y/o estudiantil para imaginar quién será el DT, qué jugadores deben dar un paso al costado y cuáles seguirán, si es que algunos logran sobrevivir al “que se vayan todos” (que parece salir casi por instinto luego de una eliminación), y desear que pierda el resto de los países, que se suspenda el torneo.
Finalmente, la agonía terminó y los 23 elegidos por Diego Armando Maradona emprendieron viaje hacia Sudáfrica, donde el 11 de junio comenzará el campeonato más esperado por el mundo del futbol.
Entre ese día y hoy, las horas que nos separan son 34272 y vale la pena un repaso de los acontecimientos relacionados con la Selección en esde periodo.
Pekerman renunció tras la eliminación. "Yo creo que esto se terminó, que es el fin de un ciclo y que no voy a continuar", había dicho en la conferencia de prensa.
El primer par de nombres que sonó para sucederlo fue el conformado por Carlos Bianchi y Diego Maradona. El primero, por las medallas conseguidas en Boca y Vélez, el segundo avalado por lo que dio como jugador por la camiseta.
No obstante, el cargo fue ofrecido para el Virrey, quien rechazó el cargo, desconociendo que esa negativa un par de años después incidiría para que pierda la pulseada justamente contra el actual DT.
Por su parte, Julio Grondona tenía un as bajo la manga: Alfio Basile, quien ya había conseguido en Boca un bicampeonato local, dos Sudamericanas, estaba por conseguir la segunda Recopa y era serio candidato a llevarse el tri.
Tras una serie de negociaciones (en la que, vaya paradoja del destino, estuvo presente Maradona bancando a quien era su amigo y al club de sus amores) y varios "tira y afloje" por el confliccto de intereses entre la Selección y Boca, realizaron un acuerdo que conformó a todos: el Coco asumiría luego de la final de la Recopa, aunque dirigiría un amistoso Argentina-Brasil en el medio.
Estuvo al frentre durante la Copa América 2007, donde se jugó en un muy buen nivel de la mano de Lionel Messi, Juan Sebastián Verón y Juan Román Riquelme, y obtuvo el subcampeonato tras caer 3-0 ante Brasil en el cotejo definitorio. Además, fueron 10 fechas de las eliminatorias (4 partidos ganados, 4 empatados y 2 perdidos ) y 12 amistosos (5PG 4PE y 3PP). La derrota ante Chile, la falta de manejo de grupo y un supuesto "serrucho" serían las causas por las que decidió renunciar.
En el medio, los Juegos Olímpicos de Beijing, con Sergio Batista en el banco y Maradona como hincha VIP peloteando a los arqueros. Vale aclarar para algunos que consideraron ésto como un acto desestabilizador, que Diego hizo lo mismo con muchos deportes.
Con Basile afuera, fue el ex número 10 el ganador de la puja protagonizada junto a Bianchi (quien ahora sí tenía ganas), Batista (¿se habrá arrepentido del protagonismo que le dio al actual técnico?) y Miguel Russo.
"Riquelme es mi enganche", inflaba el pecho el DT. Pero con el tiempo, los cánticos de los jugadores en un micro ("ya estamos todos, no llamen más", gritaron cuando faltó Román), un bajón en el nivel del jugador y unas declaraciones en un programa de TV son las causas oficiales de la renuncia del hombre de Boca, quien manifiesta no querer contar las razones que lo llevaron a alejarse del Mundial por "no manejar los mismos códigos que Maradona".
Más tarde, enojos de Diego por trabas a su gestión: no dejaron que Oscar Ruggeri sea su ayudante, amistosos suspendidos, y peleas con Carlos Bilardo.
En lo futbolístico, fueron 12 amistosos, aunque la mayoría con un seleccionado del futbol local (10 PG y 2 PP si contamos el no oficial ante Catalunya) y 8 para una clasificación tan angustiosa como vibrante (4PG y 4PP), en la que se destacan un 1-6 en Bolivia, la caída ante Brasil en Rosario luego de no querer ser local en River, la sorpresa de todos por convocar a Martín Palermo, quien hizo el gol más importante de los últimos años de la Selección, sobre la hora ante Perú, cambiando el panorma para definir en el Centenario ante Uruguay. Un acierto como el arquero, Sebastián Romero.
Más allá de lo sufrido, enojos, peleas, festejos, llantos, golpes, críticas y emociones, Argentina pisó Sudáfrica con un sólo objetivo:salir campeón. Y dentro de sus valijas saben que llevan las ilusiones de todos los que estuvieron esperando con ansias durante los 1428 días.


20:29
Jonatan Wetzel

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