Campestrini, fanático de Burgos, ocupará el domingo el arco que tantas veces defendió el Mono: "Es mi ídolo y lo será por siempre".
JONATAN WETZEL | jwetzel@ole.com.ar
"No me saquen fotos que después los pibes me cargan", se asusta Cristian Campestrini cuando ve el flash de Olé. Aclara que los "pibes" son Cristian Díaz, Luciano Leguizamón, Cristian Pellerano, Sebastián Carrera, Carlos Casteglione y Mariano Uglessich, los encargados de bromear en el vestuario con aquéllos que aparecen en los medios.
Sin embargo, accede y no sólo por cuestión de gentileza, sino también al escuchar que la nota es sobre Germán Adrián Ramón Burgos, su ídolo. "El fanatismo nace desde que él estaba en Ferro. Desde ese momento le tengo una gran admiración", dice Campe mientras le brillan los ojos de la emoción.
A la vez, reconoce que tacha los días esperando con ansias que llegue el próximo domingo y poder defender el arco de Arsenal en la misma cancha en la que el Mono construyó gran parte de su carrera, no sólo en River, sino también en la Selección Argentina. "Ojalá que me toque estar. Atajar en el Monumental va a ser un sueño. Será la primera vez que entre a esa cancha", se ilusiona.
Resulta difícil no compararlos. La abundante cabellera y los tatoos le dan una similitud estética importante. Aunque a la hora de calzarse los guantes, el guardavallas de Arse no se pone a la par de su ídolo: "Sólo tengo pelo largo y tatuajes como él, pero no tengo su estilo. No me puedo comparar con él, que es el más grande. De chico trataba de mirarlo, pero después cada uno ataja a su manera".
En el manual del fanático no puede faltar el tema merchandising. Y allí tampoco falla Campe, quien desde purrete colecciona cosas de Burgos. "Buzo nunca, pero tengo pósters, fotos... todo lo que sea referido a él. Hasta me compré los cinco compactos de Simpatía, la banda en la que él tocaba", señala antes de confesar si dicha adquisición, que aún hoy forma parte de la compactera que viaja diariamente en su auto, va de la mano de su gusto musical: "Es un 50 y 50. Porque me gusta el rock, pero también lo hice porque está él".
Imán permanente, Burgos ejercía influencia más allá del arco de River, ya que las ganas de Campestrini por seguir a la Selección mermaron desde el retiro del Mono. "La sigo, pero me cuesta no verlo a él con ese buzo", admite.
Con el mismo empeño que lo lleva a ser uno de los tres arqueros menos vencidos del Clausura, con apenas dos goles en contra, saca las uñas para defenderlo de las críticas que alguna vez recibió el ex River: "Era cuestionado porque el medio futbolístico es así, tiene esas cosas. Igual nunca anduvo mal para mí porque es mi ídolo y lo será por siempre".
Además, explica que el idilio se debe a "la personalidad que tenía", y aunque no lo pudo conocer, supone que la "trasladaba afuera de la cancha".
Actualmente, Burgos forma parte del cuerpo técnico en la cantera de Atlético Madrid. Por eso, se anima a soñar cómo reaccionaría si lo tuviera como entrenador de arqueros: "Sería ideal, algo increíble. Aunque me conformo con verlo nada más y poder tener una foto con él, un recuerdo o una firma".
Y antes de mencionar que el domingo intentará defender de la mejor manera el arco que Burgos dejó de pisar como uno de River desde el Clausura 1999, anhela al menos lograr un porcentaje de lo que logró el Mono. "Con la mitad de lo que él consiguió me conformo. Si él nunca atajó mal", lo bancó. ¿Fanático yo?
"Atajar en el Monumental va a ser un sueño"
18:28
Jonatan Wetzel
Nota publicada en Olé, el 6 de marzo de 2009


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