Casteglione no deja de gritar el cabezazo en Japón que valió la Copa Suruga Bank. "Fue el más importante de mi vida", aseguró el goleador de turno.
La Copa Suruga Bank brilló en sus manos, del mismo modo en que lo hicieron sus ojos en el momento en que la pelota entraba en el arco de Gamba Osaka y dejaba marcado su nombre para siempre en la historia de Arsenal. Sin embargo, en ese momento, por la mente de Carlos Casteglione pasaban otras cosas. "Pensé en mi familia, en la gente, en mis compañeros, por el esfuerzo, y también en los chicos que estuvieron el año pasado y se fueron, que nos brindaron esta chance", recordó el capitán, en alusión en último término a aquellos integrantes del plantel que ganó la Sudamericana en diciembre.
El volante central, a cinco días de la conquista, va tomando conciencia de la magnitud del gol: "Fue el más importante de mi vida". De todos modos, humilde, no asegura que su tanto haya sido el de mayor trascendencia en la historia del club. "Hubo otros también muy gritados, como el de (Martín) Andrizzi en la final de la Copa Sudamericana o el de (Javier) Morales, en el Ascenso de 2002", aclaró.
Además admitió que le gustó ponerse nuevamente la pilcha de goleador: "Necesitaba convertir porque pasó bastante tiempo desde la última vez (fue el 19/9/07, frente a Goias) , pero lo principal es que sirvió para traer la copa".
Sin embargo, su sonrisa se esconde cuando algunos le quitan valor al trofeo que consiguieron. "Hablan porque no la juega ningún club grande. Muchos equipos no tienen la posibilidad de ir a Japón, y nosotros fuimos, nos aclimatamos y ganamos", se molestó. Así y todo, nada empaña el festejo: "Estamos muy alegres. Nos costo mucho llegar allá, el viaje, el cambio de horario, el calor... Pero lo que importa es que la pudimos traer a Sarandí".
Nota publicada en Olé, el 04 de agoso de 2008.
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Jonatan Wetzel
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