Pedaleaba como loco en su Jujuy natal para vender unos 1.000 choclos y ganarse los 10 pesos que le daba su padre. Después, pateó canchas del Ascenso hasta que se hizo un nombre en Ferro y despertó el interés de varios. Y, claro, aún no lo cree...
JONATAN WETZEL |

Matías Carabajal hace camino al jugar. Llegó a Arsenal para este Apertura después de despertar el interés de muchos cazatalentos que patean las tardes de sábado buscando joyas perdidas en el fútbol del Ascenso. Ahí andaba este volante central de buen juego, quite y panorama, desparramando criterio en Ferro. Y de golpe ese chico que vendía choclos en Jujuy pasó a codearse con los jugadores que antes veía en la tele.
-'Cómo eran tus días de vendedor de choclos?
-Yo tendría unos 14 años. Iba a la finca con mi papá y me daba una parte para venderlos. Me levantaba a las siete de la mañana a tomar pedidos para el otro día y los repartía en la bicicleta.
-'Y se ganaba bien?
-No, mi viejo es un ratón, ja. Me daba porcentajes re bajos. De cada 100 choclos que yo vendía me daba un peso. Yo madrugaba un montón y pedaleaba como loco. Pero me la rebuscaba y me compraban como 1000. 'Sabés lo que eran esos 10 mangos para mí en esa época? Un montón.
-'Fue tu único trabajo?
-No. A mis hermanos les daban las rifas en la escuela y ellos me las daban a mí. Creo que soy bueno para las ventas.
-Ya veo. Te estás vendiendo como el más trabajador de la familia...
-No, todo lo contrario. Vengo de una familia laburadora, en la que nunca nos faltó nada, pero tampoco nos sobró . Mi mamá es maestra y mi viejo fue político. Y tengo a mis dos hermanos en la Fuerza Aérea. Es más, a mí era al que menos fichas le daban, pero les estoy demostrando que se equivocaron, ja.
-'Qué cambia entre el Ascenso y la Primera?
-Dentro de la cancha, en Primera hay menos presión y se puede jugar un poco más. Después, los entrenamientos son similares pero hay más competencia. En cuanto a lo externo también... Sin desmerecerlo, con Ferro concentrábamos en Once y acá vamos a un hotel 5 estrellas. Igual, para mí ya es bastante.
-'Cómo fue que llegaste a Ferro?
-Me vine a probar tres años seguidos, de los 14 a los 17 y no quedé. Pero venía solo, por mi cuenta. Jugaba en San Francisco Bancario, en el Argentino B, y cuando quedamos afuera de semifinales me trajo Roberto Gonzalo a probarme con Delem en los jugadores libres y quedé. Me dijo que me llevaba al club que agarraran y lo hicieron en Ferro. Y me vine...
-'En esa época pensabas que ibas llegar a jugar profesionalmente?
-No, nunca imaginé llegar a un club de Primera. Jugar en Ferro para mí ya era mucho. Ahora pienso que tengo que jugar con Boca, o con Vélez y todavía no caigo. Es más, mirá cómo son las cosas que también había venido a probarme a Vélez y reboté. Y después me quiso comprar. Pero no me da bronca, sino que lo valoro mucho.
-Ahora estás jugando de doble cinco, y te encargás de distribuir el juego.
-Hacía mucho que no jugaba en esa posición, pero me sentí cómodo, aunque en realidad soy más de quitar que de jugar. En Ferro hacía el trabajo sucio de recuperar la pelota y tocar ahí nomás. Ahora tengo otra obligación, pero es más o menos similar. Lo voy a tratar de hacer lo mejor posible.
Nota publicada en Olé, el 23 de octubre de 2008
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