Yacuzzi, pese a haber definido con un lujo ante el Bicho, evita confusiones: "Lo mío es el trabajo sucio".
JONATAN WETZEL | jwetzel@ole.com.ar
"Agarrá la pala, Yacu". Mientras posa para Olé, Javier Yacuzzi se banca las cargadas de los chicos de Reserva.
Si bien la escenografía podría ser otra al tener en cuenta la exquisita definición del volante ante Argentinos en el debut en el Clausura, picando la pelota ante la salida de Sebastián Torrico, la advertencia del ex Platense justifica el escenario: "Que la gente no se acostumbre porque lo mío es el trabajo sucio".
Y al instante explica a qué responde la comparación con la actividad obrera: "Me especializo en el laburo de hormiga: la marca, correr, defender y apoyar a los delanteros".
Sin embargo, su memoria viaja al momento en que empaló el balón y lo empujó hacia la red para poner el 2-0 sobre la hora y liquidar el match ante el Bicho, que se tornaba complicado porque Arsenal jugó con un hombre menos durante 60 minutos. "Quise hacer eso, eh. Se me ocurrió en el momento porque no tenía compañero para pasársela y el arquero me venía a apretar abajo", recuerda para evitar que alguno le asocie la calidad del gol con la casualidad. Pero enseguida se baña en humildad y admite: "Ojo, se me dio por picarla porque con la pierna derecha es lo único que sé hacer, je".
El mediocampista, que está en el club desde el 2005, pone los pies sobre la tierra y reconoce que el equipo, pese al triunfo, todavía tiene "cosas por mejorar". De todos modos, con los tres puntos en el bolsillo, duerme tranquilo. Y lo bien que hace, porque como todo obrero tiene derecho a descansar
El primer obrero


Nota publicada en Olé, el 13 de febero de 2009
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