Como Arsenal visita a Independiente a la misma hora que se define el Apertura, el delantero bromea sobre la poca atención que recibirá ese partido. "Si mi familia y mis amigos no me miran, va a estar todo mal", dice. ¿Habrá venta anticipada?

JONATAN WETZEL |
Capricho del calendario, Independiente-Arsenal no podría jugarse en un momento peor. Justo cuando Boca, Tigre, San Lorenzo y Lanús estén luchando por sus chances de ser campeones o de ir a un desempate histórico, el Rojo y el Arse estarán disputando un partido que va a despertar mucho menos interés. El encuentro podría haberse jugado otro día, pero se lo hizo coincidir con el acto eleccionario que se realizará en Independiente. Así las cosas, Mauro Matos, el delantero de Arsenal que metió los últimos dos goles de su equipo, ante Lanús y Huracán, se sincera y se lo toma con humor. "Y... salvo los hinchas de Arsenal o de Independiente, no nos va a mirar nadie, je. Y bueno, pero a nosotros no nos cambia nada".
-¿Y tu familia qué va a hacer?
-No, ellos van a mirar nuestro partido. Me tienen que bancar, ja. Espero que mis parientes o amigos me miren a mí. Si no, todo mal.
-Pese a que no van a tener muchas ojos encima, ¿es importante para ustedes el partido?
-Seguro. Para nosotros es una buena oportunidad para seguir sumando. Contra Huracán alcanzamos el objetivo de 25 puntos que nos habíamos propuesto hace un tiempo. Y no nos conformamos. Queremos llegar a los 28. Es una linda chance, contra un grande, de visitante. Es difícil pero nos tenemos confianza.
-En lo personal estás en un buen momento. Metiste tu cuarto gol en el club en nueve partidos.
-Sí, pero también me lamento por los que me perdí. Definí mal un mano a mano contra Lanús. Después, el sábado pasado contra Huracán, tuve una de palomita que pasó cerca y otra que definí por arriba y no quiso entrar. Se me presentaron chances, pude meter algún otro gol.
-Garnero dijo que le dieron satisfacción tus goles porque cuando no te toca jugar entrenás igual que siempre...
-Es que si te bajoneás estás en el horno. Uno tiene que seguir trabajando siempre por igual. Porque si cada vez que las cosas no salen, uno se tira abajo o los compañeros ven que no hay esfuerzo, se acabó. Uno tiene que seguir laburando y esperar su oportunidad. Además, yo vengo del Ascenso y pensé que iba a ir sumando minutos de a poco. Nunca me imaginé que iba a poder jugar tantos partidos.
- ¿Es muy especial el Ascenso?
-Seguro. Tiene un montón de historias. Uno valora mucho más lo que tiene. En Primera tenés todo servido, lugares para entrenar, mejores canchas. No podés bajonearte si no jugás. Una vez nos fuimos de pretemporada con Armenio a Rosario y nos moríamos de frío, estábamos abajo de una tribuna, sin calefacción, sin nada. Igual, uno siempre está agradecido. Si no fuera por el Ascenso no estaría acá.
-¿Cómo es eso que no hiciste Inferiores?
-Es verdad. Tenía 23 años y estaba jugaba en el torneo de Liga, a 60 kilómetros de mi pueblo, Castelli, y vine a probarme con mi representante a Justo José de Urquiza, en la C. Jugué un año allí, y después pasé a Armenio.
-No sos el único Matos goleador. Tu hermano juega en Atlanta...
-Sí. Sebastián es dos años más chico y también es 9. Aunque él es un poco más grandote.
.¿Quién es el mejor?
-No sé, eso que lo digan los demás. Sergio es muy buen jugador.
-Por último... Sos delantero y manejás un Volkswagen, ¿no?
-Sí, es un Gol que no lo cambio por nada, je.
Nota publicada en Olé, el 11 de diciembre de 2008
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