Para Carrera, los rivales los respetan más desde el día que sacaron a River de la Sudamericana.
JONATAN WETZEL | jwetzel@ole.com.ar
La cancha estaba llena y fue un partido trabado. Pero por suerte pudimos lograr en los penales lo que habíamos soñado". Así recuerda Sebastián Carrera la semifinal del 14 de noviembre del 2007, en la que Arsenal eliminó de la Copa Sudamericana a River, el rival del domingo, pese a que en la previa muchos los daban por muertos.
Para el volante, esa noche no sólo consiguieron el pasaje a la final, que ganarían tras vencer al América, sino también que los rivales les presten mayor atención. "Al ser un club chico, quizás nos subestimaban por eso. Pero ahora todos nos ven con otros ojos, nos respetan más", se envalentona el mediocampista. Y reconoce que no les pesa la mochila: "Tenemos que demostrar que estamos a la altura de la circunstancias". Sin embargo, no considera ese enfrentamiento como un condimento extra. "Es un partido especial. Pero no por lo que pasó aquella noche, sino porque es un equipo grande".
Además, al ex Argentinos no le mueve un pelo que el nivel de River no sea el mismo que el del Clausura. "No nos beneficia ni perjudica. Sólo nos importa que podamos estar bien nosotros", tiró el carrilero de un equipo al que ya no miran de reojo.
Nota publicada en Olé, el 4 de septiembre de 2008
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